Teresa Ruiz Ceberio
!Abba!, Padre-Madre, Nos Reconcilias y Envías a Reconciliar 1


En tierra extraña soñamos con la mesa familiar, sobre todo en Navidad. Y ese recuerdo, despierta nuestros deseos profundos de fraternizar. !Cuántos!, y !cuántas! empujados por ese anhelo hondo, y como imantados por el susurro amoroso de una presencia interior que llena el corazón e invita a salir, se han levantado a buscar a los otros hermanos-hermanas que en lugares lejanos o cercanos, y siempre extraños, ignoran que el Abbá, Padre-Madre de todos, nos ama e invita a compartir su mesa. Nos quiere felices en el amor.

El año del Padre, nos ofrece la oportunidad de adentrarnos en la familia del Abbá, a partir de la oración que Jesús el Hijo y hermano mayor nos enseñó. Oración que refleja su vida entregada para "que todos sean uno, como tú, Padre estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste" (Jn 17, 21). En las siguientes líneas intento ofrecer algunas claves, para animarnos a saborear y vivir el Padre Nuestro en el día a día, e irradiar, en medio de un mundo dividido, el amor hasta el perdón, raíz y fuente de la reconciliación. Es un modo entre otros de ir haciendo realidad el sueño de Dios, Padre-Madre: ver a toda la familia reunida en su mesa.

1. Todas y todos invitados al banquete del Padre/Madre

"El reino de Dios se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo" Mt 22, 1ss

La comida es en todas las culturas el espacio que nutre y refuerza la comunión con las cosas, las personas. Tomar junto un mismo alimento anuda los lazos humanos. Reunidos para comer, todos, ricos o pobres, estamos expresando nuestra igualdad más esencial, la común necesidad de tomar los productos de la tierra, regalo de Dios, Padre-Madre que nos da la vida. En la mesa nos une la pobreza existencial: recibir para ser. A medida que saboreamos los platos comunes, y nos vamos encontrando a gusto con nosotros mismos, el diálogo se hace más fluido, nos vamos sintiendo más hermanados. La eficacia va supliendo la secular costumbre de sentarse en la mesa por el comer deprisa y salir corriendo. No obstante aunque nos invada el individualismo, nadie renuncia al banquete de bodas, para celebrar el amor. Ese día, la música, las flores, las comidas, elegidas de antemano, nos permiten saborear la armonía de la creación; y la sonrisa de los invitados expresa y refuerza la comunión interpersonal. Como "seres en relación", cuanto más armónicamente nos relacionamos con nosotros mismos, las cosas, los otros y Dios como fuente de todo cuanto existe, más felices somos. La "nueva humanidad", inaugurada por Jesús, ha quedado simbólicamente plasmada en las " Bodas de Caná" (Jn 2, 1-12)

Buscamos vivir reconciliados y lamentamos estar tan divididos. Las propias divisiones internas nos muestran por experiencia la dificultad de la tarea. No obstante el deseo de comunión permanece, nadie puede arrebatarlo. Hace años allá en Galilea, Jesús, nos mostró con su vida cómo ir haciendo realidad el sueño de la fraternidad, cómo trabajar por la reconciliación. Sueño simbólicamente evocado en las parábolas sobre los banquetes, Sueño de Dios ya anticipado en el antiguo testamento con expresiones tan bellas como la de Isaias. "El Señor de los ejércitos ofrece a todos los pueblos en este monte un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera, manjares enjundiosos, vinos generosos" (Is 25, 6-7) . Sueño que Jesús fué haciendo realidad en las comidas con publicanos y pecadores. Y mientras iba respondiendo a la misión recibida clamaba, alabando unas veces, gritando otras, adorando siempre! : !Abbá! 2

La relación de Jesús con su Padre, se refleja en la oración que él nos enseñó3. El padrenuestro, es circular como una alianza que sella el amor de la pareja. El nos amó primero, y asombrados respondemos !Abbá!. Cada una de las siguientes invocaciones o peticiones remite a la siguiente y se explica por la anterior. Los hijos al sabernos queridos, nos sentamos con el Padre-Madre en su mesa para, acoger su amor entrañable, expresarle nuestros anhelos y debilidades, y salir animados para el servicio del reino: !Venga tu reino!. Que todos seamos hermanos, es su gran deseo, y el nuestro. Confiados acogemos su pan para lograr una tierra habitable para todos, su perdón para perdonar a los enemigos, su amor para ser lúcidos ante la prueba de la autosuficiencia que nos acecha y puede autodestruirnos como personas e impedir la fraternidad. La última petición reenvía al Abbá, a la fuente de la vida. Quien ora de esta manera el padrenuestro, se deja reconciliar con Dios, y simultáneamente se reconcilia consigo, con la naturaleza, con los otros, y se hace presente el reino.

El !Abbá! ama a todos "buenos y malos, justos e injustos" (Mt 5, 45). A todos quiere sentarnos a su mesa. Una mesa redonda, sin aristas en la que nos encontremos a gusto y podamos mirarnos a los ojos con cariño. Nadie queda excluido del banquete, nos excluimos nosotros mismos. (Lc 14,15-24) La actual llamada eclesial al diálogo interreligioso e intercultural, es señal de que vamos conociendo más y más al único Dios que a través de tantas mediaciones, religiosas u otras, se nos va diciendo quién es. Jesús el Hijo y hermano mayor nos ha dicho que es Padre-Madre.

2. Ojos y corazón abiertos a las divisiones.

" Maestro, que recobre la vista" Mc10, 51

El Padre Nuestro, situado en el centro del Sermón del monte, cuyo prólogo son las Bienaventuranzas, sintetiza la enseñanza dirigida a los discípulos de Jesús, para que sean felices haciendo felices a los demás, y así puedan ser luz del mundo y sal de la tierra. Ghandi el profeta de la "no violencia", fué un gran admirador y seguidor de las enseñanzas del monte.

Al sermón del monte se accede por un pórtico que ilumina su contenido. Jesús después de haber elegido a los discípulos, sana a enfermos y endemoniados. El demonio en el nuevo testamento personifica la división, con uno mismo, la naturaleza, los otros y Dios. Hoy diríamos Jesús curó: a los enfermos, psíquicos, del SIDA u otros; a inmigrantes que arriesgan su vida en las pateras, campesinos que han perdido todos sus bienes tras el huracán Mitch, los heridos en el bombardeo de Irak, las víctimas de Kosovo ...etc. Ese trasfondo de divisiones, heridas, enfermedades, exclusiones, causadas en parte por la enfermedad, en parte por la injusticia, el odio y la violencia estructurada o no, explica la enseñanza posterior de Jesús a los discípulos. Les propone las actitudes y comportamientos que curan de raiz las divisiones y crean la fraternidad.

La composición catequética de Mateo (Mt 4,18 a 8, 17), encierra una alerta y una llamada. Alerta ante las víctimas de nuestras injusticias odios y violencias, y llamada a promover una sociedad alternativa, de contraste4 . Para lo cual se requiere mantener el corazón y los ojos abiertos a lo real, de modo que podamos percibir las semillas del reino amenazadas por el anti-reino. A veces, miramos la realidad desde nuestros filtros personales, o nuestras vigas. Para el hijo de Pinochet su padre es inocente de los crímenes que le acusan, se justifican como deber de Estado. La oración del padrenuestro, nos ayuda a tener ojos de niño pequeño, los niños observan mucho, y perciben cosas que no vemos los adultos.

Hoy, el trasfondo de nuestra tarea reconciliadora es el mundo dividido en categorías: Norte, Sur, Primero, Segundo, Tercero, Cuarto. Las damos por hecho ¿nos hemos acostumbrado a la división y a la violencia? Como ciegos, que creen ver sin ver, y engañados por los medios de comunicación que superficializan el dolor del mundo, entramos casi sin darnos cuenta en la frivolidad. Las imágenes televisivas sobre el bombardeo de Bagdad, evocan los fuegos de artificio en día de fiesta, y esconden la tragedia de las víctimas. Nos dejamos conducir y condicionar y no vemos ni la división, ni las causas que las provocan. Leyendo un artículo sobre el fin del "apartheid" en las hojas de un dominical, caí en la cuenta de la violencia que la simple presentación tipográfica puede generar. La narración de los hechos que terminaron con las discriminaciones raciales, gracias a la "Comisión de la Verdad y Reconciliación", impresa en las páginas impares se alternaba con los anuncios de perfumes, coches, y otros objetos de lujo en las pares, más visibles. Sentí ensancharse mi corazón ante quienes habían logrado la reconciliación en Africa Austral, pero me irritó la seductora presentación de objetos tan alejados del alcance de la mayoría, lo que despierta el deseo de adquirirlos a costa de lo que sea.

Inmersos en una cultura violenta la respiramos sin darnos cuenta. Nos acecha la ceguera y nos cura la vigilancia. Nuestros juicios sobre la situaciones o personas están mediatizados por lo que vemos, u oímos en la televisión, prensa, radio o rumor. Nos cuesta analizar la realidad y juzgar los hechos a partir de los datos objetivos. Trigo y cizaña crecen juntos y no los vemos. La advertencia evangélica nos invita a caminar con los ojos abiertos para ver las divisiones, sus raices personales y esructurales e intentar transformarlas, aportando nuestro granito de arena.

Hay pautas culturales universalizadas que promueven la división y violencia, tales como la del "nosotros" frente a los "otros": payos y gitanos, blancos y negros, y una larga lista de concreciones enlas diversas culturas. Este dato sociológico y su componente psicológico la xenofobia, o sentimiento innato de rechazo del otro distinto, puede fácilmente degenerar en racismo si no estamos alertas. A esta semilla de la violencia cultural, Rojas Marcos 5, añade la competitividad, y el machismo o superioridad del hombre sobre la mujer. Y como alternativa sugiere cultivar las semillas de la bondad, inscritas en el corazón humano y son más fuertes que las de la violencia. Lo que explica que la humanidad haya podido sobrevivir a pesar de tantas guerras y genocidios.

En el evangelio de Mateo, Jesús cura a los enfermos y endemoniados, antes y después de la enseñanza a los discípulos en el monte. Es un modo de subrayar que no basta ver las divisiones, quienes oran "Padre nuestro", se acercan personalmente a las víctimas de las exclusiones para acompañarles en su propia liberación. Sólo quienes se hayan reconciliado consigo podrán colaborar en la reconciliación de los demás. Ley psicológica que el evangelio tiene en cuenta. La invocación !Abbá!, contiene la respuesta.

3. !Dejarnos amar por el !Abbá!, Padre-Madre, nos reconcilia con nosotros mismos

"Dichosos los pobres de corazón tienen a Dios por Rey" Mt 5, 3

La expresión Abbá con la que Jesús se dirige a Dios, y que tanto escandalizó a los letrados de la época, es intraducible, por eso Marcos y Pablo la han dejado en el original arameo. Es algo así como el mama, papa, que los niños pequeños balbucean para expresar su vinculación con quienes, le han dado el ser y le acompañan en su caminar 6 . El padre nuestro nos ofrece el regalo de un Dios, Padre -Madre, que nos ama como somos, pobres y pequeños; sabe que somos de barro; "nos lleva sobre sus alas como el águila a sus polluelos" nos ama con ternura, y "Se estremecen sus entrañas al vernos en peligro"; nos dice "no temas, yo te auxilio"; "aunque una madre olvide al hijo de sus entrañas, yo no te olvido"7. Decir !Abbá! es confiar, es acoger el amor que permanentemente nos da, es saberse querido por un Dios Padre, que tiene entrañas de Madre, y nos dice, "te quiero" "se tú" "estoy contigo". Es la imagen que Jesús tenía de Dios, y fué explicitando a lo largo de su vida con expresiones tan bellas como la parábola del Hijo Pródigo.

La experiencia, confirmada por la psicológia, enseña que reconciliarse con los demás, requiere estarlo consigo. Es el modo de no proyectar en los otros lo que se rechaza en sí mismo. Nos cuesta aceptarnos, al no gustarnos como somos, y como resultado nos deprimimos. Necesitamos crecer en autoestima, buscamos armonizarnos con nosotros mismos, algo que sucede al sabernos queridos. Jesús nos ayuda a descubrir que el Padre-Madre nos ama como somos. No le importan nuestros oscuridades, ni deficiencias, ni pecados. Si la madre de un delincuente continúa amándole con ternura !porque es mi hija o hijo" cuánto más Dios. "¿ Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré" (Is 49,15) Dios nos ama, no porque seamos buenos sino porque El es bueno. Su amor es el fundamento de nuestra autoestima y de nuestra propia reconciliación con nosotros mismos, base para poder reconciliarnos con los demás.

A pesar de tanto amor nos cuesta dejarnos amar por el Abbá. Los pobres, los sencillos le acogen, los sabios le rechazan. "Te doy gracias Padre porque ocultando estas coss a los entendidos, se las has revelado a los ignorantes" (Mt 11,25-27) Los que cuentan poco en la sociedad, más conscientes de la propia fragilidad, vulnerabilidad y pobreza, aman y se dejan amar con mayor espontaneidad, por algo dijo Jesús que las prostitutas nos precederán en el reino de los cielos. El padrenuestro es la oración de los pobres, no basta saber que lo somos, hay que dejarse amar como ellos. Y para eso hay que vaciarse de sí mismo. Los grandes amantes de la paz y de la reconciliación como, Teresa, la de Avila, Lisieux o Calcuta, Pablo de Tarso, Francisco de Asís, o Ghandi, no se lamentaban por no verse interiormente limpios, no se fijaban en las sombras que habitaban su corazón, para ellos "Sólo Dios basta". Ese el secreto de los pobres de corazón y de su irradiación.

Decir Abbá, significa sabernos recibidos por un amor que nos supera y dejarnos amar por El. Entonces nuestro corazón se ablanda y nos sentimos dispuestos para amar a los demás como son, y están. El amor recibido nos reconcilia y al compartirlo nos reconciliamos con los demás, incluidos los enemigos también queridos por el Padre-Madre de todos. El amor es el motor de nuestras vidas, ayuda a superar las divisiones las heridas, crea y recrea la fraternidad. Víctor Frank, padre de la logoterapia, cuenta en "El hombre en busca de sentido", cómo el recuerdo del amor de su mujer prisionera en otro campo de concentración, le ayudó a mantenerse vivo en medio de los horrores que padecía en el suyo, y a partir de esa experiencia reconoce el beneficio que supone creer que Dios nos ama.

Clamar Padre-Madre es decir hermanas, hermanos. Mateo añade "nuestro" a la invocación "Padre" de Lucas, para subrayar la correlación entre el amor al Padre y a los hermanos. A lo largo de su evangelio y particularmente en el sermón del monte inisiste en mostrar que el amor a Dios es inseparable del amor a los hermanos, que fe y vida han de ir juntas. "Si mientras llevas tu ofrenda delante del altar te acuerdas de que tu hermano tiene queja de tí, deja la ofrenda ,ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt 5, 23-25)

4. Entregar la propia vida para que "todos sean uno y el mundo crea"

"Santificado sea tu nombre" Mt 6, 9

"Santificado sea tu nombre", es como decir que todos te conozcan como Padre-Madre y podamos amarnos como hermanos, hermanas. En la Escritura la santidad de Dios es sinónimo de gloria. Cuando Moisés pide a Dios "muéstrame tu gloria", se le invita a meterse en el agujero de una roca hasta que pase Yahvé. Después le podrá ver por la espalda. Porque nadie puede ver a Dios sin morir. (Ex 34,19-20). El relato muestra que la Gloria de Dios es la irradiación de su bondad, ternura, misericordia. Jesús manifestó, la gloria de Dios, entregando su vida por amor. "Padre, da gloria a tu nombre. Vino una voz del cielo. Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré" (Jn 12, 28). Las obras que realicemos con los hermanos irán mostrando que Dios es Padre-Madre de todos. La invocación que comentamos expresa el deseo de ser testigos.

Para Ireneo la gloria de Dios es que la persona viva, esté en pié. Eso hacía Jesús "He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia". (Jn 10,10). Por lo tanto invocar "santificado sea tu nombre" es hacer que se cumplan los derechos humanos, desde los respectivos deberes, como lo recordaba hace poco José Saramago en la recepción del premio Nobel de Literatura, y más recientemente Juán Pablo II, en su alocución del año nuevo sobre la Paz.

En el sermón del monte cada alusión a la paternidad de Dios tiene su correspondiente repercusión social. Desear que el nombre de Dios sea conocido, significa que su misericordia sea visible en los que se reconocen como hijos suyos, para que otros al verlos vivir, sean más humanos. Esta invocación pone de relieve la importancia del amor fraterno, y su componente de justicia y misericordia. Este amor encarnado es el criterio para entrar en el reino. "Venid, benditos de mi Padre porque tuve hambre, y me distéis de comer.." (Mt 25 ,36ss). Son bendecidos por el Padre y están sentados en su mesa, los que se han ocupado de los hambrientos, sedientos, encarcelados etc., aunque no lo hicieran por Jesús a quien no conocían, sino por razones humanitarias. El que ama a los hermanos ama a Dios.

Decir "santificado sea tu nombre" expresa el deseo de ser testigos de Jesús el hijo y hermano pobre entre los pobres y como El entregar la vida por la fraternidad, lo que despierta en otros la bondad del corazón. Hace pocos años pudimos comprobar la irradiación que tuvo en muchas personas, algunas de ellas agnósticas, el asesinato de varios misioneros en Rwanda, Argel o el Zaire. Rosa Montero, crítica ante la Iglesia escribía en " El Pais" " Para mí la religión auténtica son los misioneros maristas de Zaire, heróicos y admirables; o esas monjas que cuidan enfermos con abnegación anónima o las innumerables personas que sientne honestamente dentro de sí el sobrecogimiento ante el misterio. Pero todo esto no tine nada que ver con la petrificada Iglesia ofical".8Como señala esta periodista, no se requieren entregas espectaculares ni estar en lugares especiales para irradiar la experiencia de un Dios Padre/Madre, que nos hermana. Lo importante es dejar que el amor derramado en nuestros corazones por el Espíritu se proyecte en el servicio desinteresado sobre todo de los más necesitados. Cuando se vive esto de verdad, aún sin saberlo estamos siendo testigos, y por lo tanto signos de la comunidad de hermanos, hermanas que Jesús quería, y de este modo el nombre de Dios queda santificado.

5. Trabajar por la paz con su PAZ

Venga tu reino Mt 6,10

"Tu reino es vida, tu reino es amor, tu reino es justicia, tu reino es paz, tu reino es gracia, tu reino es perdón, venga a nosotros tu Reino, Señor". Este canto evoca las actitudes que hacen presente el reino en el mundo. Cada una de las peticiones del padrenuestro que siguen a la invocación !Venga tu Reino ! enseña el modo de ir haciendo posible la fraternidad tan deseada.

Venga tu reino, evoca la mesa del banquete en la que se han sentado o pueden sentarse los invitados porque el Hijo mayor ha entregado su vida para reunir a los dispersos. " Dios nos ha reconciliado consigo por medio de Cristo" (2Co 5,18). Jesús es la presencia del reino entre nosotros. A pesar de los conflictos y divisiones respondió al desamor con amor. Incluso en los momentos más dolorosos, en el olvido y traición de los amigos devolvió bien por mal. El amor apasionaddo al Abbá es el secreto de su fortaleza. De este modo quebró la espiral de la violencia. La posibilidad de amarnos como hermanas, hermanos queda abierta. Por eso junto al !Venga tu Reino! añadimos que ya ha venido.

El Reino de Dios ya ha venido en Jesús. Luego la vida es más fuerte que la muerte, las semillas de vida están sembradas, nos corresponde descubrirlas y cuidarlas. A veces en nuestros análisis de la realidad sólo vemos lo negativo como si el mundo no estuviera ya salvado, como si en él no estuviera presente el Espíritu del resucitado. "Dios infundió en vuestro corazónesl Espíritu de su Hijo que clama Abbá Padre" (Ga 4, 6). Los verdaderos discípulos se encarnan en los espacios más sombríos. Movidos por la esperanza ven en los cuerpos rotos de los actuales crucificados, la presencia del que venció a la muerte con la vida. "Mi paz os dejo, mi paz os doy".( Jn 20, 20). Su paz, no como la da el mundo, es decir no evadiendo los conflictos, sino asumiéndolos como parte inevitable de la búsqueda de la verdad, como vemos en tantos testigos de nuestros días. Oscar Romero, el juez Garzón, entre otros. La paz que en la mañana de la resurrección, regala Jesús a los discípulos temerosos es el fruto de su vida entregada, del amor hasta el extremo para reconciliarnos con el Abbá. Con su Espíritu en nosotros, podemos continuar la tarea de la reconciliación encomendada a los discípulos de la primera hora" " A quienes perdonéis los pecados quedan perdonados " (Jn 20 19). Para ello nos regala, su bondad, su resistencia, su amor a los enemigos, su perdón. su confianza en el Dios de la Vida, y en cada una de sus criaturas. Quienes acogen su don logran trabajar por la paz con serenidad.

El reino es, don, regalo que se acoge y comparte. "Dios nos ha reconciliado consigo por medio de Jesucristo y nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación" (2Co 5,18). Evoco a este propósito el testimonio de Monseñor Gaillou, destituido de su sede episcopal en Francia, por su compromiso con los excluidos. Para este testigo de la integración de los drogadictos, inmigrantes, homosexuales en la sociedad, evangelizar significa "Saberme amado de Dios y tener ganas de decirlo". Su expresión evoca la de María de Magdala en la mañana de la resurrección. Enviada por el Viviente para anunciar a los hermanos la buena noticia. "Subo a mi Padre que es vuestro Padre, a mi Dios que es vuestro Dios", resume así la misión recibida "He visto al Señor y me ha dicho esto".( Jn 20 18). Anunciar el reino es haber visto al Señor, y seducidos por El, contar con gestos, y con palabras lo que nos ha dicho.

"Dichosos los que trabajan por la paz" Trabajar por la paz, supone luchar por la justicia, desde la verdad que hace libres, como en la "Comisión de la verdad y la reconciliación" de Suráfrica, o la "Extradición de Pinochet", con una actitud dialogante, que no prejuzga negativamente al adversario, ni tan siquiera exige el previo abandono de las armas. Dialogar sin condiciones para buscar la verdad y hacer justica, esa es la enseñanza del sermón del monte, radical en cuanto a la no violencia, expresión sin duda de la del mismo Jesús. Todo esto es difícil, no obstante es el camino que conduce a la paz. Hay que estar dispuestos a entregar la propia vida como nuestro hermano mayor. Los seducidos por él pueden hacerlo, la historia está lleno de testigos que han luchado por hacer justicia y esclarecer la verdad hasta el final y han ayudado de este modo a los causantes del mal. Reconocer la propia mentira, permite al opresor reconciliarse consigo mismo, liberarse de su culpa, pero a veces preferimos dejar las cosas como están, para que el tiempo cure las heridas, que lejos de sanar se enconan. Tememos los conflictos, no se nos ha educado para convivir con ellos. El entorno familiar puede ser el ámbito en el que nos ejercitemos día a día.

Porque serán llamados hijos de Dios. A los hambrientos y sedientos de justicia que trabajan por la paz no se les promete que vayan a lograrla. De ellos se dice que "serán llamados Hijos de Dios!, del Dios Abbá, Padre-Madre. Lo propio de Dios es regalar la paz, la serenidad, la armonía a quienes se aprestan a recibirla. Trabajar por conseguirla indica que nos ha hecho libres y que luchar por alcanzarla es la vocación humana. !Qué bien! lo han entendido las ejemplares madres de la Plaza de Mayo. Cuarenta años luchando y resistiendo para que se les haga justicia.

Serán llamados hijos de Dios", todos cuantos dejándose llevar de la bondad del corazón viven las Bienaventuranzas, aunque no conozcan o reconozcan al Dios de Jesús, al Padre-Madre de todos. De aquí se deduce la necesidad de trabajar conjuntamente con otros y otras creyentes o no, para lograr una sociedad más fraterna. A la comunidad de los discípulos de Jesús, a la que va prioritariamente dirigida el Padre Nuestro se nos invita y llama a ser "Luz del mundo y sal de la tierra",( Mt 5,13) de modo que otros al vernos deseen ser más plenamente humanos. "El evangelio es la plenitud de lo humano" afirmó Pablo VI en la ONU.

6. Estar en armonía con la creación.

"Danos hoy nuestro pan del mañana" Mt 6, 11

La petición "Danos hoy nuestro pan", nos recuerda que necesitamos tener cosas para vivir. Somos, en la medida en que nos relacionamos bien con la naturaleza. La tierra es el gran regalo del Padre/Madre que nos engendró en la mañana de la creación. "Creced multiplicaos y trabajar la tierra".( Gn 1, 20) Todo lo creado es bueno y hay que saber disfrutar de su bondad y belleza. Algunos, pobres de corazón como Francisco, perciben en la creación, la presencia del Espíritu que da vida a todo cuanto existe y cantan "hermano sol, hermana flor, hermano lobo .." Su actitud denuncia las violentas agresiones a la naturaleza. Tanto los agujeros negros, como la tala de los bosques, o los plásticos que degradan nuestros campos, son fruto de nuestras tendencias posesivas. Al decir de los expertos las devastadoras consecuencias del huracán Mitch se hubieran podido paliar, si las construcciones de los pobres hubieran sido sólidas como las de los ricos. El afán de lucro está deteriorando la belleza y explendor del gran regalo para todos que es la naturaleza. ¿Cómo reconciliarnos con ella?

"Danos hoy nuestro pan", es una alerta. Buscamos seguridad para tapar nuestra pobreza existencial y acumulamos en pocas manos los bienes que son de todos: frutos de la tierra, de las ciencias, de la técnica, de la cultura etc. Como resultado brotan las injusticias, las envidias, los robos, las guerras y las divisiones del mundo en primero, segundo, y hasta cuarto, alumbrando el quinto. Categorías íntimamente relacionadas con el dios dinero. Jesús es enérgico y radical a este respecto "no podéis servir a Dios y al dinero".( Mt 6,24). Hay violencias enormes causadas por la indebida apropiación de los bienes que son comunes. A todos los televidentes les llegan las mismas seductoras invitaciones para la compra, y ante la desigualdad de las posibilidades económicas los más desfavorecidos alcanzan lo que ansían de modo violento: atracos, o arriesgando sus vidas en las pateras para cruzar fronteras. Como alternativa a una sociedad tan inhumana, el sermón del monte nos invita a poner en el Padre nuestra seguridad existencial. "No os preocupéis, hasta los pelos de la cabeza están contados" (Mt 10,30)). El abandono no significa pasividad, más bien todo lo contrario plena actividad y trabajo, pero concentrado en el momento presente, el único que poseemos y en el que podemos trabajar y duro, para hacer fructificar la tierra gozando al mismo tiempo de su riqueza y belleza. Por eso "A cada día bástele su propio afán". El texto de Mateo y su paralelo en Lucas, el evangelista que tanto alerta a la comunidad sobre el uso de las riquezas, nos previenen sobre la gran tentación de acumular en pocas manos lo que es de todos. Y ello aún en el caso en que lo acumulado haya sido heredado. (Lc 12,13 ss)

Danos hoy el pan del mañana, significa poseer únicamente lo que necesitamos para vivir. Actitud que los sencillos nos enseñan y les hace felices y contrasta con el sufrimiento que acarrea el andar buscando cómo tener más para gastar más. En la actual sociedad de consumo, esta invocación nos invita a vivir con lo necesario, a cultivar una cultura de la austeridad compartida como decía Ellacuría, a buscar un estilo de vida más sencillo como tantas y tantos jóvenes reclaman hoy y lo encuentran en otros mundos menos tecnificados o menos sofisticados en los que el gran tesoro es la vida misma.

Hoy el movimiento ecológico nos enseña y anima a vivir en armonía con la naturaleza. Cuando trabajamos con cariño la tierra brotan frutos sabrosos, si por afán de lucro nos apoderamos de ella arrebatándola violentamente como ocurre con los bosques del Brasil, sus consecuencias negativas perjudican y empobrecen a los otros, con inundaciones en Bangladesh u otros lugares. Valorar la tierra, es una de las grandes lecciones que se aprenden en lugares o países, aún no contaminados por el mercantilismo. La sabiduría oriental nos enseña a vivir en armonía con la naturaleza, a gustar la vida, a saborearla. Eric Fromm, en "Tener o Ser" nos presenta las distintas actitudes de dos poetas ante una flor. Bash, un japonés, se limita a mirar la flor para verla, mientras que Tennyson, poeta inglés, necsitaba poseer la flor para comprender a la gente y a la naturaleza y al tenerla mata a la flor.9

El deseo de hacer de la tierra una casa habitable para todos, supone, denunciar las injusticias, explotaciones, corrupciones, agujeros negros, contaminación atmosférica etc., y ofertar alternativas: campañas en torno al 0,7, la Deuda externa, contra la venta de armas, comercios justos y alternativos etc. En lugar de posturas colonialistas que aportan dinero y ladrillos, la oración del padrenuestro nos invita a escuchar y apreciar los valores de los pueblos a los que vamos, aprendiendo de ellos, de sus culturas, compartiendo las mutuas búsquedas.

Danos tu pan, en su sentido más pleno alude a todo cuanto nos hace vivir. Nos invita a valorar la amistad humana, la comunión con las personas por el compartir. Es el "hoy por ti y mañana por mí" principio que rige la vida de tantos y tantas pobres, que espontáneamente viven lo que entendemos por solidaridad. La parábola que en Lucas sigue al padrenuestro asocia la petición del pan con el Espíritu que el Padre no lo niega a nadie. (Lc 11, 13), y es el cariño de Dios derramándose en nosotros y a través nuestro en los demás. La petición nos invita a valorar, a saborear el gozo de la vida y a compartirla con quienes más lo necesitan. Eso fué lo que hizo Jesús, nuestro Pan de vida. Y eso es solidaridad. Para que ésta no pierda su frescura ha de ser gratuita como la del muchachito que presentó sus siete panes y dos peces para que comieran todos y luego desaparece.(Jn 6 ,25). Compartir y desaparecer, eso crea fraternidad. Muchos misioneros lo saben por experiencia.

7. El perdón desde las víctimas.

"Perdónanos como nosotros perdonados " Mt 6, 13

Jesús la víctima inocente pide perdón al Padre por los verdugos. "Perdónalos porque no saben lo que hacen" (Lc 23, 34).10 gesto, insólito que rompió la espiral de la violencia y nos reconcilió con Dios. Contrasta con nuestros modos habituales de actuar ante las ofensas. Para perdonar al ofensor exigimos previamente que nos pida perdón. Y esto en el mejor de los casos, porque la reacción espontánea es como mínimo, la del ""ojo por ojo", baremo que constantemente aplicamos en la vida diaria sin darnos cuenta. "Con lo que me ha hecho... no le saludo" etc. El sermón del monte ofrece otra alternativa: la no violencia, cuyo fundamento es el amor del Padre que hace salir el sol sobre justos e injustos, hace llover, y se expresa en el amor a los enemigos (Mt 5,44; Lc 6,27ss). En su trabajo sobre el Sermón de la montaña Lofink pone de relieve la radicalidad de Jesús respecto a la "no violencia" que ha de caracterizar a la comunidad de los discípulos, reflejada en las imágenes del que pone la mejilla derecha cuando le hieren en la izquierda, o entrega su manto al que quiere quitarte la túnica o camina dos mil pasos con el que le pide mil. Todas ellas son alternativas al "ojo por ojo" ( Mt 5,39)11

Perdonamos a los demás con el amor hasta el perdón, que el !Abbá!, Padre-Madre ha derramado en nosotros. Este es el sentido del "perdónanos como nosotros perdonamos" , En frase de J.Jeremías se entiende mejor el significado de la petición si decimos "Padre perdónanos como nosotros, al decir esto perdonamos a los que nos ofenden".12 En el contexto de la época, la extraña frase pretendía alertar sobre la postura farisaica, de pedir ser perdonados por Dios y continuar ofendiendo a los demás. La expresión acentúa la íntima relación entre el perdón que recibimos de Dios y el que hacemos llegar a las hermanas y hermanos. Para amar, la persona humana necesita haber sido amada, nos lo recuerda la psicología, lo mismo decimos del perdón que es el amor redoblado. Perdonar a los que nos han ofendido, significa aceptarlos como son y como están, embarrados como nosotros y amarlos, porque la propia experiencia nos ha enseñado que Dios nos ama y acoge como somos, de barro. " Perdónanos como nosotros perdonamos", tiene que ver con la parábola del hijo Pródigo, que nos recuerda la tentación de creernos puros como el hijo mayor y ser duros con el que está caido. El Padre se alegra por la vuelta del hijo que se alejó de la casa paterna. Desde el evangelio, quien perdona busca el bien del ofensor, el cual al saberse querido puede arrepentirse y a su vez perdonar.

Perdonar desde las víctimas, es la invitación que emana de la vida de Jesús, y ha quedado explicitada en el sermón del monte para sus discípulos y para quienes oren en verdad el padrenuestro. El perdón, gesto de amor gratuito, rompe la dinámica del mal. Lo verificamos constantemente en la vida diaria, y lo expresamos en el refrán "dos no riñen si uno no quiere". Es más difícil aplicarlo en situaciones de extrema violencia como actualmente ocurre en tantos lugares del mundo. Perdonar no significa olvidar, ni ignorar la injusticia causante del mal, al contrario, quién perdona al dictado del amor, desea el bien del ofensor que se liberará de su culpa cuando reconozca su participación en el mal, se restablezca la justicia. "La verdad nos hace libres" (Jn 8,32), se apoya en esta necesidad. En la obra autobiográfica "Pena de muerte"13y película del mismo nombre, la hermana Helen desea salvar a Pat de la ejecución, y sobre todo quiere ayudarle a reconciliarse consigo mismo, reconociendose autor de los crímenes que ha cometido y niega..En las entrevistas le repite con insistencia: "Pat, la verdad te hará libre". Cuando él reconoció su verdad, se liberó y dijo "He tenido que venir aquí para conocer el amor". Antes de ser ejecutado, pidió perdón a los padres de sus víctimas. La experiencia de este joven, víctima a su vez de un sistema injusto, describe los pasos importantes en el proceso de la reconciliación con uno mismo y los demás.

La reconciliación con los demás es procesual. Requiere, diálogo para esclarecer los hechos desde la verdad que libera, y justicia para reparar los daños cometidos. La confesión de la propia culpa sana al ofensor, y le permite reconciliarse consigo y con sus víctimas. El sermón del monte ofrece a los discípulos de Jesús claves para vivir este proceso. Para dialogar nos invita a ponernos en actitud de no juzgar al adversario, de mirar la viga en el propio ojo, y la mota en el ajeno (Mt 7,1-4). Lo que implica sospechar de nosotros mismos, para lo que no hemos sido educados. Liberados de prejuicios, es posible indagar y buscar, fuera de la propia subjetividad la verdad que hace libres. La ayuda fraterna es otro de los consejos evangélicos, ayudarnos para que el otro pueda ver su verdad, ofreciéndole como reflejo lo que nosotros percibimos en él como sombra. Asignatura pendiente entre los seguidores de Jesús, y, no obstante gran servicio para mejorar la calidad de nuestras relaciones interpersonales. Si tienes algo contra tu hermano díselo a él, y si no te escucha, díselo a la comunidad. Y el perdón que supone amar a los enemigos, consejo que Mateo y Lucas presentan en el contexto de las Bienaventuranzas. Tales actitudes "no violentas" vividas por Jesús a lo largo de su vida obtuvieron, la réplica violenta de sus adversarios, como sucede también hoy a sus seguidores. Pero El se mantuvo firme, hasta el final, hasta asumir todo el mal, por amor a sus propios asesinos "Padre, perdónalos, no saben lo que hacen".

La "no violencia" no es sinónimo de falta de energía, al contrario, la no violencia es activa. Cuesta más callar ante una ofensa que defenderse agrediendo al enemigo. En la escena de la mujer adúltera sus acusadores tienden una sutil trampa a Jesús para tener de qué acusarle y condenarle según la Ley. En el relato, admira la sabiduría de Jesús, reacciona intentando salvar a las dos partes: a la mujer y a sus hipócritas acusadores. Un simple reflejo "el que esté libre eche la primera piedra", fué suficiente para evitar una situación dramática, apedrear a la mujer. Cuando ellos dejan la escena ¿ confesos, arrepentidos, endurecidos?, la mujer está " en pié", gesto que implica liberación, en este caso de su propio pecado, reconocido, pero ya perdonado. "En adelante no peques más" (Jn 8, 11), es el mensaje de quien le ha salvado. El evangelio nos invita a desplegar la dimensión positiva de la agresividad bajo la forma de afirmarse, de vencer el mal a fuerza de bien. Esa fué la actitud de Jesús que Pablo recoge en la carta a los Romanos. (Rm 12, 21)

8. Tirar hacia abajo

"No nos dejes caer en la tentación" Mt 6, 13

La última petición del padrenuestro, expresa la gran tentación de "ser como dioses", es decir poseernos en lugar de recibirnos del !Abbá!. Es la gran prueba que a todos nos acecha. La sentimos honda en la raíz de la persona, es la autosuficiencia, la soberbia. Sus efectos son dañinos: nos dividimos al no aceptarnos como somos, limitados, criaturas; rompemos con los otros, al querer dominarlos; destrozamos la naturaleza al luchar por poseerla. !Cuántas guerras!, llamadas "santas", se apoyan y justifican en imágenes de Dios fabricadas por nuestro inconsciente deseo de "ser como dios". (Gn 3, 5)

Conscientes del mal que nos tienta clamamos "No nos dejes sucumbir a la prueba". El evangelio de Mateo añade, "líbranos del maligno", es decir del mal que nos divide, y viene de fuera a nosotros, aunque lo sintamos presente en nuestras propias sombras, y nos separa del Abbá. Esta súplica final del padrenuestro no se explica sin la primera y a ella nos remite, al amor del Padre -Madre que nos unifica.

Jesús atravesó esta misma prueba, raíz de todas las otras, la más fuerte, la que tiende a separarnos de la fuente de nuestra existencia, el Dios de la Vida. Prueba que constantemente acusamos en nuestra tendencia a subir, para dominar y en el fondo para que nos admiren y quieran. Y al trepar, humillamos, aplastamos y surgen las fricciones, las rupturas. Como alternativa, Jesús nos invita a "bajar", "se abajó, se hizo uno de tantos".(Flp 2. 30) Cultivar esta actitud nos permite vivir reconciliados y reconciliar. Bajar significa no tener miedo a vernos como somos y estamos, divididos y aceptarnos porque nos sabemos queridos.

Situarnos desde abajo es confiar en la bondad natural de las personas, a pesar de las sombras que las oscurecen a nuestra vista; es mirar con cariño a los ojos de nuestros hermanos y hermanas, tan pobres, heridos y divididos como nosotros mismos. Un día peguntaron a Ghandi "Ayúdanos a echar los demonios que nos dividen. "El respondió, "Los únicos demonios que conozco son los que habitan en mi corazón y sé cuánto me cuesta dominarlos, por eso soy misericordoso con los otros pecadores como yo."

Tirar hacia abajo es acercarse a la masa de los pobres, los excluidos, los pecadores y desde ellos y con ellos sanar también a los opresores, como Jesús hizo en su tiempo con la adúltera, la mujer pecadora o el ciego de nacimiento. Desde el lugar que ocupan esos marginados, desde abajo, Jesús intenta liberar también a los que juzgan desde arriba, como ciegos que creen ver y no ven

Abajarse es encarnarse en las culturas ajenas, aprendiendo de los hermanos y hermanas que nos acogen como invitados, aunque hayamos ido tantas veces como conquistadores o colonizadores, imponiendo sin malicia, pero con ignorancia, ritos, costumbres, que hoy nos avergüenzan. Actualmente esos pueblos reclaman diálogo y ayuda para inculturar el evangelio desde ellos. Aceptar sus acusaciones y acompañarles en sus búsquedas es un modo de orar con autenticidad la última petición del padrenuestro.14 Si no estamos alertas, podemos continuar imponiendo nuestras costumbres a cambio de nuestros dineros, y la posibilidad del dialogo intercultural o interreligioso puede quebrarse.

"Estar desde abajo", evita humillar a los hermanos dándoles "desde arriba", ladrillos, o culturas, ritos, normas de conducta o lenguas. En su novela "Regalos"15l somalí Nuruddin Farah alude a la rueda macabra que se inicia en el trastero de los países industrializados que generosamente reparten migajas arrogantes. Cadena diabólica que significa solicitar, ofrecer, donar y ayudar a bajo interés o incluso a fondo perdido. Así se fué tejiendo la Deuda externa. Desde abajo se ve a los otros como mejores. " No hagáis nada por vanagloria, antes con humildad tened a los otros por mejores". Es la recomendación de Pablo a la comunidad de Filipo, dividida por las rencillas entre Evodia y Síntique. Para lo cual les invita a "Tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús, el cual se abajó, se hizo uno de tantos" (Flp. 2, 1-11 )

La última de las peticiones del padrenuestro apunta a la primera, nos pone en guardia para vivir como hijos/as del mismo Padre-Madre y hermanas,hermanos. El mal entorpece el logro de este sueño y deseo de Dios y nuestro. Nuestra propia ceguera, nos impide ver las trampas que nos tiende. Caer en la cuenta de ella nos salva. "Señor que vea" gritaba el ciego y al ser curado, pudo seguir a Jesús por el camino. Al suplicar "No nos dejes caer", expresamos nuestro deseo de estar alerta para ver, discernir, estar a la escucha y decidir, dejarnos amar por el "Abbá!

Conclusión : Encarnar el Padre Nuestro en la comunidad

A quien me haya seguido hasta aquí, le invito a encarnar el padrenuestro en su comunidad, familiar, de base, religiosa etc. En la primitiva Iglesia quienes se preparaban a formar parte de la comunidad cristiana, recibían a lo largo del proceso catecumenal unas catequesis sobre el padrenuestro, para conocer y vivenciar a un tiempo su mensaje evangélico. Ya próximo el bautismo se les hacía la entrega del texto, de modo que pudieran recitarlo, una vez gustado su contenido. En nosotros sucede lo contrario. Lo aprendimos de memoria siendo niños y corremos el riesgo de banalizarlo a fuerza de repetirlo rutinariamente.

El espacio comunitario es el lugar idóneo para encarnar el padrenuestro. Vivir su mensaje, con el apoyo de los hermanos y hermanas más cercanas, nos permite ir tejiendo en el día a día la fraternidad que anhelamos . "Como ansía la cierva corrientes de agua, así necesito la comunidad". La expresión es de un misionero. Inserto en el pueblo al que ha sido enviado, vive su proceso de inculturación entre luces y sombras.

Jesús, vivió en comunidad con los discípulos, "Los llamó para estar con El y para enviarlos .."(Mc 3,14). A lo largo de los días y mientras recorrían caminos y atendían a gente, iban aprendiendo, a vivir como hijos del Padre-Madre, y a amar a todos como hermanos, hermanas. De este modo y muy lentamente, entre luces y sombras, gozos y lágrimas, fueron descubriendo los modos concretos de ir haciendo la fraternidad. Un día, a petición de los mismos discípulos según el relato de Lucas (11,1) Jesús, formuló en una oración, el secreto que construye la familia: el padre nuestro, núcleo de su experiencia y misión, y anuncio de la Buena noticia,

El padrenuestro, es también oración contemplativa. !Abba!, es una exclamación, fruto de una sorpresa que causa asombro. Asombro ante un Dios que nos ama y por eso nos crea, nos reconcilia, nos acompaña, y se nos entrega en Jesús, el Hijo para que podamos vivir las hermanas y hermanos unidos, y ser felices haciendo felices a los demás. El padrenuestro es contemplación, en el monte y en la vida, de un "misterio", que requiere abajamiento, sencillez del niño pequeño. Para orarlo, contemplarlo y vivirlo en el día a día, transcribo la formulación más primitiva y por lo tanto la más próxima al mismo Jesús.16

Padre bienamado,
santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Nuestro pan para mañana, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas,
así como también nosotros, al decir estas palabras,
perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en la tentación.

 

NOTAS:

1. El título recoge las afirmaciones de Pablo: " Dios infundió envuestro corazón el Espíritu de su Hijo que clama Abbá Padre" Ga 4, 6 , " Dios nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encomendó el ministerio de la reconciliación" 2Co 5, 18, En este artículo me permito traducir Abbá, por Padre-Madre, La exégesis bíblica está actualmente poniendo de relieve la dimensión femenina de Dios en la Biblia. Ya desde el Antiguo Testamento, se nos va revelando en los símbolos del padre y de la madre.

2. Marcos y Pablo han conservado en su original arameo, la expresión "Abbá": Mc 14, 35; Rm 8,15 y Ga 4,6. La referencia a Dios como Padre, bajo las expresiones " El Padre", "Vuestro Padre", "Mi Padre" es abundantísima en el N.T. Ver J.Jeremías "Abba el mensaje central del Nuevo Testamento" Sígueme, Salamanca l981.

3. Dos son las versiones del padrenuestro en los evangelios. La de Mateo en el centro del Sermón del Monte (Mt 6, 5-15) y la de Lucas, más breve (Lc 11, 1-4). Según J.Jeremias en la obra citada (pp, 223), la redacción de Lucas conservó la forma más antigua por lo que respecta a la longitud, pero el texto de Mateo está más próximo al original en cuanto a la formulación del contenido común a ambas redacciones.

4. G. Lohfink "El sermón del monte", Herder, 1989. Barcelona. Los capítulos 3º y 4º, están dedicados a subrayar el radicalismo del sermón del monte, del que se deriva la necesidad de una "sociedad de contraste", tarea encomendada a los discípulos de Jesús, a la Iglesia.

5. L. Rojas Marcos, "Semillas de violencia, Espasa Calpe, 1996.

6. J.Jeremías "Abbá" o.c., pp226 "!Abbá!, era el nombre con que el hijo pequeñito se dirigía a su padre. EL Talmud lo confirma "Cuando un niño prueba el gusto del cereal, es decir tan pronto como lo destetan aprende a decir abba e imma (papá y mamá). Abba e imma son pues, las primeras palabras que el niño balbucea. Abba era lenguaje infantil, una palabra vulgar empleada a diario: nadie hubiera osado dirigirse con ella a Dios".

7. Ex 19,4; Os 11,8; Is 41,14; 49,15.

8. "El País" 22 del XII del 96

9. E. Fromm "Ser o Tener", Fondo cultural económico, Buenos Aires 1980pp 32-37

10. Para un estudio más completo de la "reconciliación" en general y concretamente del "perdón desde las víctimas", ver el capítulo "El mensaje cristiano de la reconciliación" , de R.J. Schreiter en su libro "Violencia y reconciliación", Sal Terrae, 1998

11. Lohfink,o.c. pp 71-110

12. J.Jeremías,o.c.pp 232, comenta a propósito de esta frase" Cristo quiere decirnos que la petición del perdón no es sincera y por tanto Dios no podrá escucharla, si el que implora no ha aclarado antes sus relaciones con su hermano. Es como si dijese: pertenecemos a los tiempos mesiánicos, a los tiempos de perdón, y estamos dispuestos a conceder a nuestra vez el perdón que recibimos. Dispénsanos pues, Padre ese perdón tuyo que es don del tiempo salvífico; ya, aquí, hoy mismo".

12 ". H. Prejean, "Pena de muerte", ediciones B. 1996

13. J. Marc Ela, "El grito del hombre Africano!, Verbo Divino. En esta obra se alude a la urgencia de dejar que as Iglesias locales se inventen a sí mismas como Iglesia de Cristo, con sus usos propios y con el tipo de servicios y de ministerios que respondan a sus necesidades específicas. La mismas demandas se hacen sentir en las Iglesias de Oriente tal como se puso de relieve en el Sínodo para Asia.

14. Nuruddin Farah, " Regalos", ediciones el Bronce, Barna, 1999

15. J.Jeremías o.c.pp 225

 

Ref.: "Misiones Extranjeras", n. 169-170, enero-abril 1999.